4 reflexiones del proyecto APROP del Ayuntamiento de Barcelona

  • 24 de mayo de 2018
  • Celobert

En el marco de la jornada “Urgente: soluciones innovadoras en vivienda pública”, organizada por el Observatorio DESC con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, se presentó el proyecto APROP, que tiene por objetivo generar alojamientos temporales para personas vulnerables, a partir de una construcción industrializada, con la voluntad que sean trasladables y se mantengan durante 6 años a los emplazamientos previstos.

Celobert fuimos invitados a formar parte de la fila 0 para abrir el debate, y con cuyo objeto planteamos 4 elementos para la reflexión que están muy presentes en este proyecto y que según cómo se trabajen los resultados pueden ser, a nuestro entender, claramente más o menos positivos:

1. CONCEPTO De ALOJAMIENTO. En una situación de necesidad de responder a la emergencia como el actual, nos parece necesario recurrir a referentes que puedan permitir avanzar en la definición de nuevos modelos. En este caso, se combina con un modelo de alojamiento ya ensayado a la ciudad y del cual, por lo tanto se saben las virtudes y defectos.

Los alojamiento son, básicamente, espacios de uso temporal y, por lo tanto, no favorecen el arraigo, la estabilidad y la integración a los barrios. Por este motivo entendemos que se tienen que ceñir a 3 circunstancias básicas que el proyecto que se plantea parece que recoge: promociones de medida pequeña o mediana, ubicadas en suelo urbano consolidado y distribuidas por la ciudad, pero que no se pueden olvidar o cambiar, porque podríamos generar un modelos alejado de aquello que se persigue

2. LA TEMPORALIDAD. Tenemos que confesar que no acabamos de creer en el concepto de la temporalidad vinculada a la edificación, y menos a la residencia. Entendemos que el uso puede ser temporal, pero difícilmente lo será la edificación.

En este sentido, la ubicación de alojamientos en espacios por otros usos (equipamientos definidos, espacios verdes,…) garantiza la temporalidad, pero en este caso el coste, puede no justificar la inversión, a pesar de que se pudiera desplazar, puesto que una parte importante del coste se sitúa en la implantación.Por el contrario, si planteamos la edificación en espacios donde se pueda mantener el uso, difícilmente la necesidad de dar respuesta a las necesidades residenciales permitirá cambiarlo. Así pues, creemos que tenemos que pensar en edificaciones hechas para quedarse y por lo tanto con un diseño del edificio y el espacio que lo haga posible.

3. LA CONSTRUCCIÓN INDUSTRIALIZADA. Empezar el camino hacia industrialización de la vivienda pública nos parece interesante, especialmente en una situación de necesidad de producir nueva vivienda y de voluntad política de dar respuesta. No obstante, esta industrialización creemos que no puede olvidar aspectos esenciales, porque la construcción es una importante actividad económica que puede generar importantes sinèrgies o tener impactos negativos.

En este sentido creemos que habrá que buscar una construcción industrializada que apueste por la proximidad y la sostenibilidad, que en nuestro contexto tiene que venir de la industrialización a partir de componentes (paredes, techos, cocinas, baños,…) que se empiezan a producir en proximidad y con materiales más ecológicos y no de módulos, que en la actualidad, necesariamente vendrán de fuera y tendrán una importante huella ecológica.

4. LA CALIDAD Y EL PLAZO DEL PROYECTO. Finalmente un apunte de proceso. La necesidad de reducir el tiempo de desarrollo de una promoción, no puede hacer que se resienta la calidad. El planteamiento de generar concursos de proyecto y obra puede ser un mecanismo, pero por otro lado, los equipos técnicos pierden la independencia en relación a la emprendida constructora.

En este sentido planteamos la necesidad de garantizar una mayor independencia o control, a través por ejemplo de un concurso independiente para la dirección facultativa que vele por la calidad de la construcción.